Título completo: Estrategias para la gestión eficiente de las listas de espera y mejora de la optimización de recursos
Autores: Rivero-Santana A, Ramos-García V, Torres-Castaño A, Herrera-Ramos E, Cazaña-Pérez V, Favaro F, Arnal Artiaga L, Rodríguez-Drincourt de Elízaga J, Gómez-Ramos AM, Duarte-Díaz A, García-Pérez L, Santos Álvarez A, Álvarez-Pérez Y, Capafons-Sosa JI, Ramallo-Fariña Y, Pinilla-Domínguez J, González López-Valcárce B, Perestelo-Pérez L
Personas de contacto: Amado Rivero Santana (amado.riverosantana@sescs.es) / Vanesa Ramos García (vanesa.ramosgarcia@sescs.es) / Lilisbeth Perestelo Pérez (lilisbeth.peresteloperez@sescs.es)
RESUMEN
Introducción
Las listas de espera (LE) son un instrumento habitual del sistema sanitario para organizar el acceso a la atención cuando la demanda supera la capacidad disponible. En España, afectan tanto a la atención primaria como a la especializada, dificultando el acceso, retardando diagnósticos y tratamientos, afectando la calidad de vida del paciente y generando desconfianza en el sistema público. Los tiempos de espera (TE) prolongados se asocian con peores resultados en salud, mayor uso de recursos y desigualdades territoriales en el acceso a la atención. En los últimos años, la magnitud del problema ha aumentado y se ha situado entre las prioridades del Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que ha impulsado la adopción de diversas estrategias organizativas y de gestión para reducir los TE y mejorar su control.
Objetivo
El objetivo de este informe es identificar estrategias para la gestión de las listas de espera aplicables en el contexto español y revisar su efectividad en la reducción del tiempo de espera y/o del número de personas en la lista, así como analizar su aplicabilidad, aceptabilidad y sostenibilidad desde una perspectiva organizativa y de planificación sanitaria.
Método
En primer lugar, se realizó una búsqueda sistemática de revisiones en fuentes terciarias e informes publicados desde enero de 2015 hasta mayo de 2025, junto con una revisión sistemática de estudios primarios y una revisión de aspectos éticos, legales, organizativos y sociales. De forma paralela, se llevó a cabo una búsqueda estructurada de información en fuentes oficiales y páginas web de las comunidades autónomas (CCAA) de España para identificar estrategias de gestión de LE implementadas en la práctica. Además, se desarrolló un estudio de opinión de expertos, para valorar la aplicabilidad y efectividad esperada de las estrategias identificadas. La evidencia se sintetizó de forma narrativa, dada la heterogeneidad de los estudios y de las estrategias evaluadas.
Resultados
Efectividad
Se incluyeron 5 revisiones sistemáticas y 52 estudios primarios no incluidos en ellas, que evaluaron distintas estrategias de gestión de las LE.
Revisiones sistemáticas
En atención primaria (AP), el modelo de acceso abierto es la estrategia más evaluada. Esta estrategia prioriza tener citas disponibles rápidamente (el mismo día o pocos días después), estableciendo un porcentaje del horario disponible cada día sin citas previas. Los resultados de estas intervenciones muestran de forma consistente reducciones sustanciales de los TE, con disminuciones relativas habitualmente superiores al 60% y una reducción adicional de las consultas no atendidas. Las estrategias combinadas (triaje, reorganización de la carga de trabajo, seguimiento telefónico o consultas no presenciales) también muestran reducciones relevantes. El modelo STAT, evaluado mediante un ensayo controlado aleatorizado (ECA) por conglomerados, demostró una reducción significativa del TE cercana al 30%. Sin embargo, algunas reformas estructurales, como la libre elección de médico, se asociaron a incrementos modestos de los TE en AP.
En atención especializada, se identificó un amplio abanico de estrategias dirigidas a la oferta, la demanda o de tipo mixto. En la mayoría de los estudios que realizaron análisis estadísticos se observaron reducciones significativas de los TE, generalmente superiores al 30%. Las estrategias con mayor respaldo empírico incluyen las teleconsultas, las unidades clínicas de acceso rápido en cáncer y las intervenciones combinadas en salud mental. La evidencia procedente de España es limitada, pero sugiere reducciones relevantes, especialmente con modelos de diagnóstico en una sola consulta.
Respecto a la sostenibilidad de los efectos, los estudios con seguimiento mayor a un año indican que los cambios en los procesos de derivación, los modelos de acceso abierto y las estrategias combinadas pueden mantener reducciones de los TE hasta dos años o más, aunque la calidad de la evidencia es baja o muy baja. Las estrategias de sustitución por profesionales sanitarios no médicos también mostraron efectos sostenidos en el tiempo.
La telemedicina cuenta con una base de evidencia amplia aunque heterogénea. Los resultados muestran reducciones significativas del TE. Las teleconsultas se asocian a reducciones medias relevantes tanto en especialidades clínicas como quirúrgicas, con resultados también favorables en los estudios realizados en España. Además de reducir los TE, algunos estudios muestran beneficios adicionales en resolución de casos, reducción de pruebas innecesarias y, en un estudio español, mejoras en resultados clínicos como la tasa de hospitalización y mortalidad.
En servicios pediátricos de rehabilitación, la evidencia indica que las estrategias de respuesta rápida, mejora de la eficiencia de procesos y empleo de profesionales no médicos se asocian a reducciones intensas de los TE, frecuentemente superiores al 60–70%. En este ámbito, la calidad de la evidencia fue calificada como moderada en la revisión sistemática (RS) incluida.
Estudios primarios
En conjunto, los resultados muestran reducciones relevantes de los TE en la mayoría de las intervenciones analizadas, si bien con variabilidad según la estrategia, el área clínica y el contexto de aplicación.
Las intervenciones basadas en incremento dirigido de la financiación mostraron reducciones significativas de los TE a corto plazo. En Noruega, el aumento de financiación para personas en baja laboral redujo de forma significativa el TE, especialmente en pacientes quirúrgicos, con impacto positivo en la duración de la baja. En Australia, la financiación adicional en odontología produjo una importante disminución inicial de las LE, aunque con una reversión parcial progresiva en los años posteriores.
La derivación a sanidad privada no mostró beneficios consistentes en la reducción de TE. Un estudio poblacional en Inglaterra observó que una mayor externalización de artroplastias se asoció a un aumento global de los TE y a un incremento de las desigualdades socioeconómicas, pese a que los tiempos fueran más cortos en los centros privados. En pruebas diagnósticas (tomografía computeriza, TC), la externalización no redujo de forma significativa los tiempos totales y se asoció a una mayor necesidad de reinterpretación de resultados.
Los cambios en el sistema de derivación, como la derivación centralizada, la programación directa de citas sucesivas o los itinerarios clínicos con tiempos máximos garantizados, mostraron reducciones importantes y, en varios casos, estadísticamente significativas de los TE hasta consulta, cirugía o tratamiento. Estas estrategias también se asociaron a menor número de reprogramaciones, menor incomparecencia y menor número de reclamaciones, aunque con resultados heterogéneos entre servicios.
Los centros de diagnóstico integral y circuitos rápidos demostraron una alta efectividad, especialmente en cáncer de mama, con reducciones sustanciales del TE hasta diagnóstico, evaluación y cirugía. Resultados positivos similares se observaron en otras áreas clínicas, con reducciones que en algunos estudios superaron el 80%.
Las estrategias de triaje fueron una de las intervenciones más ampliamente evaluadas. En la mayoría de los estudios se observaron reducciones significativas de los TE hasta la primera consulta y hasta el inicio del tratamiento. Los modelos que incorporaron triaje realizado por profesionales sanitarios no médicos entrenados mostraron, en general, reducciones iguales o superiores a las obtenidas con modelos tradicionales.
La telemedicina, la estrategia más evaluada considerando RS y estudios primarios, mostró reducciones importantes de los TE hasta la decisión terapéutica o el inicio del tratamiento.
Las estrategias combinadas de mejora de la calidad, basadas en análisis sistemáticos de procesos y en la reorganización y evaluación iterativa de servicios, obtuvieron reducciones consistentes en los TE, y en muchos casos de gran magnitud, así como disminuciones importantes del número de pacientes en lista.
Estudio de opinión de expertos
La telemedicina en forma de teleconsultas fue la estrategia mejor valorada en efectividad y aplicabilidad percibidas, destacándose su utilidad en seguimientos y en la mejora de la comodidad del paciente y la reducción de incomparecencias, siempre que se aplique bajo protocolos claros para minimizar riesgos clínicos, de inequidad y de ineficiencia. También obtuvo una valoración elevada la comunicación telemática entre atención primaria y especializada, percibida como una herramienta eficaz para mejorar la coordinación y evitar derivaciones innecesarias, condicionada a una adecuada protocolización, formación y asignación de tiempo.
La optimización de la actividad quirúrgica y las intervenciones complejas de reorganización fueron valoradas positivamente, especialmente cuando cuentan con liderazgo claro, soporte tecnológico y monitorización continua, si bien su implantación se ve limitada por la disponibilidad de recursos humanos y la resistencia organizativa al cambio.
Las estrategias con menor valoración global en su aplicabilidad o efectividad percibidas fueron la sustitución/delegación en profesionales no médicos, el establecimiento de tiempos máximos, el incremento de financiación como medida aislada, la libre elección de médico/hospital y la derivación a la sanidad privada, debido a barreras legales, riesgos para la equidad y la calidad, efectos perversos en la organización y dificultades de sostenibilidad.
Finalmente, los participantes propusieron un enfoque multifactorial, combinando medidas organizativas, tecnológicas y centradas en el paciente, con especial énfasis en la coordinación entre niveles asistenciales, la planificación basada en demanda y capacidad, el uso de herramientas digitales avanzadas y la humanización de la experiencia de espera.
Conclusiones
Efectividad
- La evidencia empírica disponible sobre estrategias para reducir las LE es amplia en número de estudios (aunque desigualmente distribuida entre atención especializada, la mayoría, y AP), pero limitada en calidad metodológica, con escasez de ensayos clínicos aleatorizados, predominio de diseños observacionales no controlados y alta heterogeneidad de intervenciones y contextos. Debido a estas limitaciones, no es posible establecer conclusiones firmes sobre la causalidad ni comparar de forma robusta la efectividad relativa entre estrategias, y la calidad global de la evidencia se sitúa entre baja y moderada según las revisiones sistemáticas que la evaluaron. Sin embargo, aunque la evidencia es metodológicamente débil, la consistencia y magnitud de los resultados favorables sugieren que muchas de las estrategias evaluadas pueden ser efectivas si se adaptan al contexto local.
- En AP, las estrategias de acceso abierto y el modelo STAT muestran reducciones relevantes del TE.
- En atención especializada, también se obtienen reducciones importantes (>25%) en la mayoría de los estudios. Las intervenciones más evaluadas fueron la telemedicina, el triaje de pacientes y las intervenciones complejas de mejora de la calidad, basadas en combinación de intervenciones, análisis sistemáticos de demanda y procesos organizativos, e introducción de cambios evaluados de forma iterativa. Estas intervenciones estuvieron entre las más valoradas por los expertos consultados.
- La delegación de tareas de triaje o primera valoración a profesionales no médicos entrenados puede ser eficaz, pero plantea barreras normativas, profesionales y de aceptación social en nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS).
- En pacientes con cáncer, la estrategia más evaluada fue la integración del proceso diagnóstico mediante centros de diagnóstico integral, circuitos rápidos o enfermeras gestoras de casos, aunque su aplicabilidad depende de un alto grado de coordinación e integración entre servicios.
- Otras estrategias organizativas, como la derivación centralizada, el acceso abierto, la libre elección de centro o la programación directa de citas sucesivas, cuentan con menor volumen de evidencia, pero muestran resultados prometedores en la reducción de TE y en la mejora de la experiencia del paciente.
- El incremento dirigido de la financiación puede reducir los TE a corto y medio plazo, pero no constituye una solución sostenible por sí sola, por lo que debe aplicarse de forma selectiva y combinada con cambios organizativos.
- Un estudio observacional de buena calidad realizado en Inglaterra muestra que la derivación de pacientes a la sanidad privada no garantiza una reducción de las LE y puede incluso asociarse a aumentos de los TE y a mayores desigualdades socioeconómicas.
- La reducción sostenible de las LE requiere, a nivel micro y meso, un análisis riguroso de las causas de las demoras, la selección de intervenciones factibles y aceptables, previsión y control de efectos no deseados, y una planificación coordinada entre niveles asistenciales, con implicación activa de todos los agentes del sistema.
Aspectos éticos, legales, organizativos y sociales
- Las estrategias de gestión de las listas de espera son intervenciones organizativas complejas cuyo éxito depende tanto de su diseño técnico como de su aceptación por parte de profesionales y pacientes. La utilidad percibida, la claridad de roles y la integración en los flujos de trabajo clínicos resultan determinantes para su adopción, mientras que las soluciones percibidas como externas, rígidas o generadoras de carga administrativa tienden a encontrar resistencia y a mostrar una implementación frágil.
- Las estrategias que reducen la incertidumbre mejoran la percepción de acceso y pueden disminuir el abandono, especialmente en personas en situaciones de mayor vulnerabilidad, mientras que los cambios abruptos sin una comunicación adecuada pueden generar ansiedad y desconfianza.
Aunque la priorización de pacientes es ampliamente aceptada como necesaria en contextos de recursos limitados, su aplicación actual presenta limitaciones relevantes desde el punto de vista de la equidad. La ausencia de criterios explícitos, de datos sociodemográficos y de marcos de gestión claros dificulta identificar y corregir desigualdades, lo que pone de manifiesto la necesidad de abordar la gestión de listas de espera desde enfoques sistémicos que integren consideraciones organizativas, éticas, sociales y de justicia distributiva.
DOCUMENTOS:
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